Nombre Científico: Lutra lonqicauclis (Olfers, 1818)
Nombre Vulgar: "Lobito", "Lobito de río", "Lobo de río chico".
Ubicación Sistemática
Vertebrata, Mammalia, Carnivora, Mustelidae, Lutrinae..
Descripción
Los lutrinos son llamados "nutria", en casi toda su área de distribución por lo que suele haber confusiones con nuestra Nutria (Myocastor coypus), especie ésta que pertenece a otro orden muy diferente. El macho mide alrecwor de 70 cm, más 50 cm de cola: la hembra es menor. Cuerpo hidrodinámico, alargado y flexible. con la cabeza ancha y achatada y orejas pequeñas. Patas relativamente cortas, con 5 dedos unidos por una membrana y con fuertes garras. La cola es gruesa en la base y ahusada en el extremo, presenta un aplanamiento dorso-ventral aumentado por los pelos laterales más largos. Se diferencia del Lobo de río grande (Pteronura brasiliensis) por tener el rinario (nariz) desnudo y por el menor tamaño. Su calor es pardo oscuro en el dorso, patas y cola, siendo más claro en las zonas inferiores, la garganta, contorno de la boca y parte del pecho es de un color amarillento sucio no bien delimitado del resto.
Características ecológicas
Adaptado a una vida semiactuática, utiliza el agua para cazar sus presas y escapar de sus predadores y el medio terrestre para comer, marcar el territorio, habitar en cuevas donde pare y cuida sus crías. Se trata de un depredador bastante ecléctico en sus hábitos alimenticios. Estudios preliminares dan una dieta básica de peces y crustáceos, pero no desdeña, pequeños mamíferos, anfibios, reptiles y aves asociadas al medio acuático. De costumbres crepusculares y nocturnas acentuadas, por la persecución humana, ya que en parajes aislados se pueden avistar a pleno día. Los lutrinos en general son muy sensibles a la contaminación del agua y destrucción del hábitat.
Reproducción
ENo existen estudios realizados. Aparentemente ocurren pariciones durante toco el año pero son más frecuentes en primavera. La gestación dura entre 60 a 70 días, pariendo generalmente 2 a 3 crías. Se cree que el apareamiento ocurre en el agua.
Otras características biológicas
Poseen una glándula anal cuya secreción junto con las fecas sirve para marcar el territorio. Tienen hueso peneano (báculum). Presentan una doble capa de pelo. Su coeficiente intelectual es elevado, revelado por una gran cefalización, un desarrollo prolongado de aprendizaje y una actividad lúdica realizada frecuentemente durante toda la vida. Existe una gran variedad intraespecífica lo que hace muy difícil determinar subespecies.
Relación con el hombre
Frecuentemente cazado por su valiosa piel, es perseguido en todo el territorio nacional. A pesar de tener una actividad sanitaria en los ríos (por ejemplo eliminando los peces enfermos), en aquellos lugares donde se practica acuicultura o una pesca muy activa puede llegar a ser un problema. Las medidas que se pueden tornar en estos casos deberían evitar el exterminio del lobito.
Distribución geográfica
Desde México, todos los países latinos excepto el extremo sur de Argentina y Chile. Otros autores la limitan al sur de Brasil. Paraguay, Uruguay y norte de Argentina. Esta imprecisión se puede deber a las variaciones intra e interespecíficas y a una variada sinonimia.
Conservación
Catalogada en peligro de extinción en CITES y como vulnerable en el libro rojo de la IUCN. En el Uruguay su número está disminuyendo notoriamente en los últimos años. Tiene muy pocos enemigos naturales. La presión humana por medio de la caza, contaminación, destrucción del hábitat y, las frecuentes muertes por perros domésticos de campaña (verdadera "plaga" de la fauna autóctona) son sus peores enemigos y culpables de su retroceso.
Sin embargo estamos a tiempo de evitar su total desaparición pues se pueden encontrar poblaciones de lobitos en varios puntos del país. La ignorancia del daño que puede provocar en el equilibrio natural la eliminación de un depredador de las características del lobito y el interés económico como recurso explotable y renovable, nos hace reflexionar sobre este último punto.
Autor: Gustavo Bardier
Noticias de la SZU - Nº 32 - Setiembre 1990